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Este artículo intenta responder a una pregunta: ¿es y puede ser el ombudsman o defensor del lector español independiente en su labor de crítica hacia el medio? Y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿Qué medios utiliza para lograrlo? En el fondo, por lo que interroga la pregunta es si un ombudsman es realmente eficaz. Está claro que la independencia está unida a la eficacia: en la medida en que el defensor sea independiente, será eficaz, y solamente podrá ser eficaz si consigue ser totalmente independiente.

References

Tanto el Estatuto del ombudsman de El País como el de La Vanguardia señalan que crean esta figura para "garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico (y sus suplementos), así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones (texto, titulares y material gráfico) se presente acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. (La parte incluida entre paréntesis corresponde únicamente al texto del Estatuto del ombudsman de La Vanguardia).

El termino ombudsman es de origen escandinavo y significa 'defensor'. Así que puede hablarse de ombudsman o defensor del pueblo, del soldado, del consumidor, del lector, etc. (Cuando, a lo largo de este trabajo, hable de ombudsman o defensor me estaré refiriendo al ombudsman o defensor del lector). Norman Isaacs, director del Louisville Courier Journal, fue quien nombró, el 19 de junio de 1967, el primer ombmbman de un diario estadounidense. Asumió la función el redactor de información local John Herchenroeder. Cuando, en España, incorpora esta figura El País, hacía dos años que había empezado a funcionar el defensor del pueblo. Para evitar confusiones, el periódico adoptó el término ombudsman del lector' en lugar de la palabra castellana 'defensor', según explicó Jesús de la Serna. Cuando pasa a desempeñar esta función Soledad Gallego Díaz, pasará a llamarse Defensora del lector y Defensor del lector cuando ocupe el puesto Juan Arias.

El Estatuto de ombudsman de El País señala, en su punto 6, que "el nombramiento tendrá una duración de un año, prorrogable sólo por otro más".

El Estatuto del ombudsman de La Vanguardia señala, en su punto I, que "el Defensor del Lector desarrollará su actividad por un tiempo de dos anos, prorrogable sólo por un nuevo periodo".

Ricardo Visedo, adjunto a la presidencia de Antena 3, informó de este proyecto a la Comisión Especial sobre Contenidos Televisivos, "para canalizar y concentrar todas las quejas que nos lleguen. Este defensor no pertenecerá a la organización de la casa". H Mundo, 31.5.93. "La plaza está vacante porque la cadena no ha encontrado el perfil adecuado". El País, 16.3.95, pág. 68. Hay que apuntar que el Pleno del Senado aprobó el 26 de abril de 1995 el informe sobre contenidos televisivos, que había sido consensuado con anterioridad por una comisión creada en 1993 y presidida por la senadora del grupo socialista Victoria Camps. El informe contempla, entre otras cosas, la creación de una "autoridad independiente", con funciones muy similares a las de un defensor del pueblo, pero sin capacidad sancionadora. Todavía no se sabe si será unipersonal o colegiada, y deberá presentar cada ano un informe sobre el funcionamiento del sector audiovisual en España. Cfr. El País, 27.4.95, pág. 60.

El Estatuto del ombudsman de La Vanguardia señala, en su punto 11, que "el ombudsman será siempre miembro de la plantilla de La Vanguardia". Sin embargo, el Estatuto del ombusdman de El País dice en su punto 9: "Si el defensor del lector fuera miembro de la plantilla de El País...". Esto significa que puede que no lo sea, aunque, de hecho, siempre ha pertenecido a la plantilla del periódico.

Soledad Gallego Díaz, después de recibir numerosas protestas de lectores enfadados por las erratas aparecidas en El País e investigar las razones, llegó a la conclusión de que ese fallo repetido se debía a que la empresa y la dirección no querían gastarse más dinero en correctores, cuyo número, a su juicio, era insuficiente. "En ese caso, al criticar ese hecho, arremetía contra una política empresarial determinada; pero no me llegó ningún tipo de contestación ni reacción por parte de la dirección o empresa".

Para este trabajo he entrevistado y mantenido conversaciones con los ombudsman actuales y con varios de los que han desempeñado esta función en otro momento.

Punto 1 de los estatutos del ombudsman de El País y de La Vanguardia.

Punto 8 del estatuto del ombudsman de El País.

Punto 11 del estatuto del ombudsman de El País y punto 6 en el de La Vanguardia.

Puntos 3, 10, 12 y 13 del estatuto del ombudsman de El País, y puntos 3, 4 y 5 del de La Vanguardia.

Los libros del estilo recogen, además de las normas técnicas de cada periódico (puntuación, titulares, empleo de comillas, normas de redacción, transcripción de nombres, etc), un conjunto de normas deontológicas (necesidad de contrastar las fuentes, reservar el nombre de las fuentes cuando lo pidan, buscar la opinión de las partes implicadas en una información, etc.). Puede resultar innecesaria esa diferenciación si tenemos en cuenta que, como señala el profesor Carlos Soria, todas las normas técnicas son siempre normas éticas. Cfr. Curso de Etica y Deontología Periodística, Fac. Ciencias de la Información, Universidad de Navarra, 94-95.

El estatuto del ombudsman de El País, en su punto 12, y el Estatuto del ombudsman de La Vanguardia, en el 10. c. Hay que señalar que La Vanguardia, aunque todavía no tiene libro de estilo (tuvo uno que quedó obsoleto con el cambio del periódico), tiene ya redactadas unas normas éticas para incluirlas en el libro de estilo que está previsto que aparezca próximamente. Diario 16 no ha tiene libro de estilo.

Esto demuestra que, como dice Soledad Gallego Díaz, muchos lectores conocen este texto. Tanto Soledad Gallego Díaz como Juan Arias son partidarios de publicar estas normas éticas en las mismas páginas del periódico, "porque el lector no tiene por qué gastarse el dinero en comprar el libro de estilo de nuestro periódico en un kiosko".

Las columnas del ombudsman son publicadas semanalmente los domingos. El País la incluye en sus páginas de opinión y La Vanguardia en el suplemento salmón de Comunicación.

Aunque la mayoría de las veces el redactor piensa que el ombudsman tiene razón, la aceptación de esta figura no significa estar de acuerdo siempre con la critica, y el estatuto contempla fórmulas determinadas para expresar este desacuerdo. Los ombudsman consultados señalaron que nunca han dejado de investigar o publicar una queja por temor a la reacción de la redacción o dirección.

Por citar solo a los actuales, Roger Jiménez llevaba once años en La Vanguardia como subdirector y empezó su tarea de ombudsman después de ejercer como corresponsal en Londres.

Juan Arias, después de ejercer como corresponsal del periódico en Roma durante 15 anos, desde 1991 asumía la coordinación del suplemento cultural Babelia.

Pero también hay que apuntar que las quejas que recibía el corresponsal de los lectores de Diario 16 eran una mínima parte, en número y en contenido, de las que reciben El País o La Vanguardia. Y es que el tipo de público, "diferente al de El País o La Vanguardia", como precisó Xavier O'Callaghan, también influye en el tipo de cartas que podían enviar.

Jesús de la Serna afirma: "Hay que acercarse a la vida de la redacción desde la educación, cordialidad, respeto y compañerismo; pero nunca estos elementos deberán coartar el juicio que tú tienes sobre un hecho concreto". Roger Jiménez señala: "El defensor debe tener un poco de psicología elemental y encarar los problemas con la suficiente calma y sentido común para no crear situaciones explosivas ni encender los ánimos. No se puede actuar como el juez de la horca, porque, entre otras cosas, yo también me he equivocado, me equivoco y me equivocaré. Y, el día de mañana, alguien podrá estar haciendo conmigo lo mismo que yo hago ahora".

Roger Jiménez, en su columna del 31.VII.1994, señala que The Washington Post publica, entre rectificaciones y fe de erratas, una diaria de promedio. El Boston Globe admitió 567 errores en 1993 y un ritmo parecido es aplicable a la prensa británica de calidad. Añade que "además de indicar que no pretendemos ser infalibles, con la autocrítica aumenta la credibilidad del medio y la confianza del público, contrariamente al criterio que ha dominado durante mucho tiempo en la profesión".

En palabras de Xavier O´callaghan, “la independencia absoluta no existe en ningún sitio. El grado que podamos alcanzar no depende del modelo de ombudsman, sino de la propia persona, de su profesionalidad y de su integridad ética".

Xavier O´callaghan recibía cuatro o cinco cartas a la semana, que eran contestadas personalmente. A diferencia de lo que opinan los otros defensores, O'Callaghan señaló que las que recibía en Diario 16, "condicionadas por el tipo de público", eran en su mayoría "tonterías", correcciones de datos y fechas procedentes, en gran parte, de jubilados. Las llamadas telefónicas eran grabadas en un contestador.

El País recibe una media de 50-60 cartas semanalmente, y La Vanguardia, 16. En cuanto a las llamadas telefónicas, Soledad Gallego Díaz señaló que una falta ortográfica provoca 15-20 llamadas en las tres primeras horas de la mañana. El anuncio de una revista con contenido sexista e incitador a la violencia, 50. Un día sin faltas ortográficas, es normal recibir de seis a diez llamadas. Como se ve, las cartas y llamadas son de varias clases: quejas por faltas de ortografía, erratas, errores gramaticales, transcripción de nombres extranjeros (normalmente provienen de maestros, que utilizan el periódico como material didáctico, y de jubilados); cartas de afectados por las informaciones; protestas ante informaciones con tendencias sexistas o ante la forma de tratar temas raciales, juveniles o de la mujer, y criticas ante informaciones sesgadas o incompletas, atentados contra el buen gusto en fotografía, ante esquelas de contenido inadecuado y ante la ausencia de sensibilidad en momentos dramáticos.

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