G. Frühbeck e-mail(Inicie sesión) , M. Sopena e-mail(Inicie sesión) , J. A. Martínez e-mail(Inicie sesión) , J. Salvador e-mail(Inicie sesión)

Contenido principal del artículo

Autores/as

G. Frühbeck e-mail(Inicie sesión)
M. Sopena e-mail(Inicie sesión)
J. A. Martínez e-mail(Inicie sesión)
J. Salvador e-mail(Inicie sesión)

Resumen

1401
El valor energético de alimentos y bebidas depende de su contenido en hidratos de carbono, lípidos y proteínas o alcohol y se utiliza en la producción de ATP y en procesos de recambio de las estructuras corporales. La energía neta se destina a cubrir el metabolismo basal, la actividad física y a la acción termogénica de los alimentos. Existen diferentes tablas de recomendaciones energéticas establecidas por distintos organismos e instituciones para diversas poblaciones. El balance entre la energía ingerida y la energía consumida es el principal determinante del peso corporal del adulto y afecta a la composición corporal. La evaluación de la composición corporal del organismo es compleja y depende de diferentes factores como la edad, el sexo y el ejercicio físico, así como del balance hormonal. La prevalencia de la obesidad, definida como la "excesiva acumulación de energía en forma de grasa", está aumentando en todos los países desarrollados y constituye un serio problema de salud pública por sus implicaciones en diabetes, dislipemias, hipertensión, cáncer y alteraciones cardiovasculares, entre otros. Los nuevos avances sugieren que en la obesidad están implicados componentes genéticos y neuroendocrinos además de otros factores como la dejadez y la glotonería, considerados anteriormente como prioritarios.

Palabras clave

Obesidad, peso corporal, leptina, agonistas adrenérgicos g3, sustratos energéticos, gasto energético

Métricas





Search GoogleScholar


Detalles

Detalles del artículo

Sección
Artículos de revisión